Limpieza profunda de persianas: el mantenimiento olvidado en hogares mexicanos
Expertas en el cuidado del hogar advierten que la correa de las persianas acumula altos niveles de suciedad y proponen una mezcla sencilla para su limpieza efectiva.

En la rutina de limpieza doméstica de los hogares mexicanos, ciertos elementos suelen pasar inadvertidos a pesar de estar en contacto constante con las manos. Las persianas, específicamente sus correas o mecanismos de elevación, son puntos críticos donde el polvo y la grasa ambiental se concentran con mayor facilidad, convirtiéndose en focos de acumulación de partículas que rara vez reciben mantenimiento especializado.
Especialistas en organización y limpieza señalan que este componente es ignorado frecuentemente durante las tareas de limpieza profunda. Al ser materiales textiles o plásticos de textura rugosa, las correas absorben la suciedad del ambiente, lo cual puede deteriorar su apariencia y funcionamiento a largo plazo, además de afectar la higiene general de las habitaciones.
Para atender esta situación, se recomienda una preparación casera que permite devolver la apariencia original a los materiales sin dañarlos. La mezcla sugerida consiste en una solución de agua tibia con una pequeña cantidad de jabón neutro y un toque de bicarbonato de sodio; esta combinación ayuda a eliminar las manchas superficiales y a desinfectar el tejido sin necesidad de recurrir a químicos industriales agresivos que podrían debilitar las fibras de la correa.
El procedimiento consiste en humedecer un paño de microfibra con la solución preparada y frotar suavemente el mecanismo de arriba hacia abajo, asegurándose de retirar el exceso de humedad con un segundo paño seco para evitar la formación de moho. Este mantenimiento, realizado de manera periódica, contribuye a prolongar la vida útil de las persianas y mejora notablemente la calidad del aire dentro del hogar.
Aunque el mercado ofrece productos especializados para este tipo de tareas, las expertas subrayan que el uso de insumos básicos y una técnica constante son suficientes para mantener el orden en las viviendas. La recomendación es integrar esta actividad al menos una vez al mes para evitar que la acumulación de suciedad se vuelva permanente y requiera de intervenciones más laboriosas.
