Presión de Donald Trump sobre el sector energético mexicano complica el T-MEC
El presidente Donald Trump ha intensificado las exigencias sobre los recursos energéticos de México, generando tensiones en la revisión del tratado comercial trilateral.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha abierto diversos frentes de negociación que impactan directamente en la relación comercial con México, centrando gran parte de su estrategia en el sector energético. Estas posturas, planteadas en el marco de la revisión del T-MEC, han generado incertidumbre en la Secretaría de Energía y en la administración federal, complicando los diálogos bilaterales que buscan definir las reglas de inversión para los próximos años.
La administración estadounidense ha señalado su intención de modificar los términos bajo los cuales opera la industria petrolera en territorio nacional. Según fuentes cercanas al equipo de negociación de la Casa Blanca, la propuesta busca una mayor apertura para empresas extranjeras en la explotación y distribución de hidrocarburos, bajo la premisa de asegurar el suministro regional y la competitividad energética de América del Norte.
Desde el gobierno mexicano, la postura oficial se mantiene en la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales y el fortalecimiento de PEMEX. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha subrayado que cualquier ajuste al tratado debe respetar los marcos constitucionales vigentes en México, evitando comprometer la capacidad del Estado para dirigir su política energética nacional frente a intereses externos.
Los expertos en comercio exterior señalan que esta multiplicidad de exigencias por parte del gobierno estadounidense no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia de presión más amplia. La posibilidad de condicionar el acceso a mercados de exportación a cambios en la legislación energética mexicana ha encendido las alertas en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que busca mantener la estabilidad macroeconómica ante posibles represalias arancelarias.
El Congreso de la Unión se mantiene atento al desarrollo de estas pláticas, con diversas bancadas solicitando comparecencias de los titulares de energía para evaluar los riesgos potenciales. Mientras tanto, el equipo de negociación mexicano enfrenta el reto de equilibrar las demandas de Washington con la necesidad de preservar el modelo de desarrollo energético nacional, en un escenario donde los tiempos para la revisión del tratado continúan avanzando.


